Las inversiones que Samuel García anuncia son espejismos que buscan desviar la atención de los neoloneses sobre los problemas reales que suceden en Nuevo León y los cuales siguen creciendo por la falta de atención.
La realidad es que Nuevo León por su ubicación geográfica, los recursos naturales y humanos con que cuenta, no necesita de Samuel de promotor, en el mundo de los negocios se sabe que el estado es un lugar ideal para invertir y eso genera el interés de los inversionistas por venir a establecerse.
De tal manera que muchas de las empresas que están aquí siguen creciendo y sí Samuel busca sorprender a los neoloneses con sus alegres cifras de inversión, se le informa que ya no será igual como cuando anunció que Telsa y Nvidia iban a llegar.
Y es que enloqueció cuando anunció que Telsa pondría una “Megafactory”, se compró una camioneta de la marca y hasta llamó compadre a Elon Musk.
Sin embargo, pronto volvió a la realidad: Telsa nunca llegó y el multimillonario Elon Musk ya no lo hace ni en el mapa lo cual fue un duro golpe para su ego.
Después, mintió cuando dijo que Nvidia vendría a Nuevo León e invertiría mil millones de dólares, sonaba bien, pero a las pocas horas el gigante tecnológico mundial lo negó y Samuel volvió a quedar muy mal ante los neoloneses.
Ahora sale que, de Japón, Corea del Sur y quien sabe de dónde más, llegarán 3 mil millones de dólares los cuales van a generar 5 mil 500 empleos, pero como todos ya saben esto es muy incierto que suceda debido al contexto internacional, pero a Samuel le gusta anunciar lo que no vendrá.
Por supuesto que en el sector empresarial y comercial de Nuevo León, así como en los organismos de la sociedad y los ciudadanos en general, ya no le creen al gobernador Samuel García, quien debería enfocar más su atención a solucionar los problemas reales del estado como el transporte urbano, las obras del metro y la contaminación que ilusionarse por algo que a lo mejor nunca llegará.
Lo que debería preocuparle es en arreglar su relación con el Congreso, ya que la mayoría de los diputados no le han aprobado el nombramiento del Tesorero y debe cumplir con la ley porque eso es inevitable.
Además, debería reestablecer la relación con los empresarios, dirigentes de partidos y organismos sociales, porque es lamentable que -lo único que quieran- es que ya se vaya o termine su mandato y sea investigado por las autoridades.
Finalmente como bien dicen por ahí “no hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se llegue” a Samuel García le quedan 18 meses al frente del gobierno estatal y es necesario que genere un mejor ambiente antes de irse de la vida pública.
De salida. Si Carlín desconoce lo que realmente el gobierno de Nuevo León ha entregado a los municipios, lo mejor es callar. Porque en boca cerrada no entran moscas. ¿Verdad?
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